Cuando el COVID no se va: ¿qué le pasa a tus riñones?

Algo sucede en el riñón cuando el covid no se va (modo flamenco on)

Parece que estamos en fechas de "pico" de COVID y gripe... volvemos a ver a personas con mascarillas, obligatoriedad de uso en determinados centros públicos... Creo que es un buen momento para hablar de un tema recurrente el "long Covid"

El COVID pasó, sí… pero a veces deja un pequeño eco que tarda en apagarse. Y entre esos ecos, en algunas personas, aparece el riñón. No para asustar —que ya tuvimos bastante— sino para entender qué está pasando y cómo vigilarlo con calma, sin convertirlo en una preocupación diaria.

 
¿Puede el COVID persistente afectar a los riñones?

En algunas personas, sí. En la mayoría, no supone un problema serio.

Pero sabemos que, tras la infección, pueden aparecer pequeños cambios en la función renal. Nada dramático, nada urgente, pero sí lo suficiente como para que merezca una revisión tranquila.

Los cambios más frecuentes son:

  • Creatinina un poco más alta de lo habitual.
  • Proteinuria (proteínas en la orina).
  • Un filtrado glomerular que baja un poco más rápido de lo esperado.

Esto no significa “mis riñones están fallando”. Significa: “vamos a echarles un vistazo, por si acaso”.

¿Por qué ocurre esto?

El COVID puede dejar una especie de “resaca inflamatoria”. Igual que después de una gripe fuerte te notas raro unos días, aquí pasa algo parecido… pero en algunos casos ese “raro” se queda un poco más de la cuenta.

En el riñón, esa inflamación puede alterar temporalmente su función. La buena noticia es que muchos de estos cambios se estabilizan con el tiempo y con un seguimiento adecuado.

 
Un ejemplo muy cotidiano
Imagina a el cuñado Ramiro, 62 años. Tuvo COVID moderado, sin ingreso. Tres meses después sigue algo cansado y su analítica muestra una proteinuria leve.

¿Motivo para preocuparse? No. ¿Motivo para vigilarlo? Sí.

Con control de tensión, revisión de medicación y seguimiento, su función renal se estabiliza. Detectar pronto es lo que marca la diferencia.

 Señales que conviene revisar
  • Cansancio que no mejora.
  • Hinchazón en tobillos o aumento de peso sin explicación.
  • Tensión arterial más alta de lo habitual.
  • Orina espumosa o cambios persistentes en la analítica.

Si algo de esto aparece más allá de 3 meses tras la infección, merece una consulta. No para alarmarse, sino para asegurarnos de que todo va bien.

 Qué puedes hacer tú (sin obsesionarte)
  • Pide una analítica renal básica: creatinina, filtrado y proteinuria.
  • Controla tu tensión arterial en casa durante unas semanas.
  • Evita AINEs (ibuprofeno, naproxeno…) sin consultar.
  • Mantén buena hidratación y hábitos saludables.
  • Consulta al nefrólogo si hay proteinuria significativa, caída del filtrado o hipertensión difícil de controlar.

 
CONCLUSIONES
El COVID persistente puede dejar pequeñas huellas en los riñones, pero la mayoría son manejables y no progresan si se detectan a tiempo. La clave no es preocuparse: es ocuparse, con calma, información y seguimiento. Tus riñones no necesitan miedo: necesitan atención y cariño.