Porque una vez al año no hace daño... pero una vez ehhhh
Las celebraciones navideñas traen alegría, reencuentros… y sí, también excesos. Pero volver a cuidarse no es castigo: es reconectar con lo que nos hace sentir bien, proteger el corazón y los riñones, y recuperar el equilibrio sin dietas extremas ni reproches.
¿POR QUÉ IMPORTA?
Tras días de comidas copiosas, dulces, alcohol y sal en exceso, el cuerpo necesita reajustarse.
El exceso de sodio y azúcar puede elevar la presión arterial y alterar el perfil lipídico.
Los riñones trabajan más para eliminar desechos y mantener el equilibrio interno.
Si hay hipertensión, diabetes o enfermedad renal previa, estos días pueden descompensar.
Volver a hábitos saludables es una forma de autocuidado, no de penitencia.
CAMBIOS SENCILLOS Y SOSTENIBLES
Menos sal, más sabor natural: cocina con especias, limón, ajo, cebolla. Evita embutidos, sopas envasadas y snacks salados.
Reduce azúcares añadidos: cambia dulces por fruta entera, evita refrescos y postres diarios.
Grasas saludables: aceite de oliva, frutos secos, aguacate y pescado azul.
Más fibra y vegetales: legumbres, verduras frescas y cereales integrales ayudan a regular glucosa y colesterol.
Hidratación real: agua, infusiones, caldos caseros. El alcohol deshidrata y sobrecarga el sistema.
SIN CULPA, CON CONCIENCIA
No se trata de compensar ni de “pagar” por lo comido. Se trata de volver a lo que nos cuida. Un desayuno con fruta y avena, una comida con verduras y legumbres, una cena ligera con pescado y quinoa… son gestos que suman salud sin restar disfrute.
¿CUÁNDO CONSULTAR?
Si notas hinchazón persistente, orina muy oscura, mareos o aumento rápido de peso, consulta con tu equipo médico. Son señales que pueden indicar sobrecarga renal o cardiovascular.
CONCLUSIONES:
Las fiestas pasan, pero tu salud sigue. Volver a cuidarte es un regalo que te haces. Sin culpas, sin extremos: con decisiones conscientes que protegen tu corazón y tus riñones cada día.




