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Doctor, otra vez con los riñones... ¡si no me duelen y hago pis estupendamente!

Muchos problemas renales no duelen ni alteran la cantidad de orina al principio. Por eso la prevención sigue siendo nuestra mejor herramienta.

Una revisión de The Lancet, publicada en junio de 2026, vuelve a poner el foco en la detección de la enfermedad renal crónica. Tenemos pruebas sencillas para buscarla, pero todavía se nos escapan casos. 

Y te entiendo. Porque los riñones son muy educados. Tan educados que pueden perder parte de su función durante años sin montar escándalos. Nada de luces de alarma, nada de sirenas, nada de dolor. Son como esa fuga detrás del azulejo que no ves hasta que aparece una mancha de humedad en casa del vecino 🚰.

Por eso los nefrólogos somos tan pesados con las revisiones. No porque nos guste pedir análisis por deporte, sino porque preferimos descubrir una pequeña gotera antes de tener que llamar a los bomberos.

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1. 🤫 ¿Por qué se diagnostica menos de lo que debería?

Porque al principio suele dar pocos síntomas o ninguno. Encontrarse bien no garantiza que todo esté bien por dentro. 

Además, a veces miramos solo la sangre y olvidamos la otra mitad del examen: la orina. Un estudio de 2025 detectó albúmina elevada en personas de riesgo que seguían sus controles habituales; parte de esos casos no se conocían.

La revisión básica combina:

  • 🩸 Creatinina y filtrado glomerular estimado: permiten valorar cuánto filtran los riñones. La creatinina aislada puede resultar engañosamente tranquilizadora.
  • 🧪 Cociente albúmina/creatinina en orina: busca pequeñas pérdidas de una proteína que deberían retener. Puede detectar daño incluso con un filtrado conservado. No siempre viene incluido en un análisis rutinario de orina. 

Las pruebas son sencillas; conseguir que se pidan, se interpreten y tengan seguimiento exige organización. No va de buscar culpables: va de completar la revisión.

2. 🛡️ ¿Qué ganamos encontrándolo pronto?

Tiempo para proteger el riñón y el corazón. La enfermedad renal también aumenta el riesgo cardiovascular. Detectarla permite buscar la causa, controlar tensión y diabetes, revisar medicamentos y ajustar hábitos. 

Y hoy existen tratamientos que, cuando están indicados, frenan la progresión y reducen complicaciones. Ensayos como DAPA-CKD han demostrado beneficios de fármacos protectores incluso en pacientes sin diabetes. La elección depende de cada caso. 

No hace falta esperar a que el riñón esté muy deteriorado para cuidarlo. Como con los neumáticos: revisar la presión antes del viaje tiene más sentido que hacerlo en el arcén. 🚗
Riñón oculto  sangre y orina 2


3. 🩺 ¿Cuándo conviene comentarlo con tu médico de familia?

No esperes a tener síntomas si tienes diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad renal o has sufrido una lesión renal aguda. También merece atención a partir de los 60 años. 

Puedes preguntarlo así: «¿En mis controles estamos revisando tanto el filtrado como la albúmina en orina?». Sin examen sorpresa para nadie. 🙂

Si aparece sangre en la orina, espuma persistente o hinchazón, consulta: pueden tener distintas causas y no confirman por sí solas una enfermedad renal. 

Un resultado alterado tampoco basta para poner la etiqueta de «crónica»: hay que comprobarlo y demostrar que el problema dura al menos tres meses. Eso no significa esperar tres meses para valorar o tratar una alteración importante. 
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4. 💚 La conclusión: revisar antes, proteger antes

Tener enfermedad renal no significa acabar en diálisis. El riesgo varía mucho, y detectarla pronto permite actuar. Sangre y orina forman equipo: quedarse con una sola es mirar la película con medio ojo cerrado.

Si vuelvo a hablarte del tema, ya sabes por qué. Soy pesado, sí… pero con cariño y fundamento. 😉
Y, como siempre, si tienes algunda duda... no te la quedes sólo para ti... cuenta conmigo en el apartado  "CONTACTO"