Hidratación y riñón   Dr. Antonio Moreno Nefrología Cádiz

La hidratación en el deporte

¡Qué no le falte de nada a mis riñones!



La hidratación no es sólo cuestión de rendimiento: es también una forma de proteger la función renal. Nuestros riñones dependen de un buen volumen de líquido para filtrar, eliminar desechos y mantener el equilibrio interno. Cuando entrenamos, el sudor y el esfuerzo cambian ese equilibrio, y ahí es donde beber de forma adecuada marca la diferencia.

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Cardio: mantener el flujo y los electrolitos

En actividades de resistencia —correr, nadar, pedalear— el cuerpo pierde agua y sales de manera continua. Si no reponemos, el volumen sanguíneo baja y los riñones reciben menos flujo, lo que puede comprometer su función.

  • Antes: un buen vaso de agua 2–3 horas antes ayuda a empezar con reservas.
  • Durante: pequeños sorbos cada 15–20 minutos; si la sesión supera la hora, mejor con electrolitos.
  • Después: recuperar lo perdido. Una referencia sencilla es pesarse: por cada kilo menos, reponer 1.25–1.5 litros.


Así evitamos mareos, calambres y sobre todo protegemos la filtración renal.

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Fuerza: prevenir la sobrecarga muscular y renal

En el entrenamiento de fuerza la sudoración puede ser menor que en cardio, pero el esfuerzo muscular libera productos de degradación que los riñones deben eliminar. Si falta agua, esa tarea se complica.

• Antes: medio litro repartido en la hora previa.
• Durante: sorbos regulares, aunque la sesión sea corta.
• Después: reponer líquidos y electrolitos, especialmente tras entrenamientos intensos o con mucha sudoración.


Un truco sencillo: observar la orina. Si es clara y abundante, vamos bien; si es oscura y escasa, toca hidratarse más.

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Señales de alarma
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Orina muy oscura, dolor muscular extremo o mareos no son normales: pueden indicar riesgo de daño renal o rabdomiolisis. En esos casos, lo correcto es parar y consultar.

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Conclusión
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La hidratación es un gesto simple que multiplica beneficios: mejora el rendimiento, acelera la recuperación y protege la salud renal. Planificar cuándo y cómo beber antes, durante y después del ejercicio es tan importante como elegir el tipo de entrenamiento.